Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Angela_Porto. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Angela_Porto. Mostrar tots els missatges

dimarts, 28 de maig del 2013

EL METEORITO

EL METEORITO


La visita en la Casa da Música de Porto concluía con esta frase célebre del excelentísimo Rem Koolhaas; “La casa pretendía ser como un meteorito caído del cielo, dónde, del impacto con el suelo había generado unas olas a su alrededor”.

Realmente no habría podido encontrar una definición más adequada. La podría haber completado con un “esperaba que del meteorito salieran unos marcianitos de color verde, bajitos y con bigote; pero se ve que los portugueses no son realmente así…”.

La Casa da Música es una sala de conciertos diseñada por el arquitecto holadés Rem Koolhas, proyectada en el proyecto Oporto 2001-Capital Europea de la Cultura. Se ubica en la Rotonda da Boavista, uno de los ejes principales de tráfico de la ciudad. Actualmente alberga la institución del mismo nombre y sus tres orquestas.


Imagen exterior del edificio des de la Rotunda da Boavista


Dejando al margen que la iconografía plástica que se le puede relacionar al edificio, éste no puede dejar de enmarcarse en las circunstancias que rodearon su construcción. Para empezar es importante saber que el sitio dónde actualmente hay el edificio era utilizado para la reparación de trenes eléctricos que circulaban por la ciudad. Era un espacio simbólico de Porto, una iconografía real del carácter y elementos representativos de la ciudad como era su red ferroviaria interna. La zona de Boavista tiene densidad edificatoria muy baja, pero cómo casi siempre acaba siendo mejor construir exnovo y olvidar las reminiscencias del pasado. MODERNIDAD, MODERNIDAD.
Por otra parte, el presupuesto inicial previsto para la construcción, ya excluyendo el valor de los terrenos, era de 33 millones de euros. 33 millones! Pero costó 111,2. No hace tener un máster en economía para saber que la riqueza de Portugal en los últimos años no ha ido a la cabeza de Europa. Con todo deciden gastar este patrimonio para un solo edificio en vez de recuperar un centro dónde el 40% de los edificios están vacíos. Si el 40%. Vacíos y a punto de caerse.  Grandes mansiones de inicio de siglo a punto desaparecer, para permanecer sólo en la retentiva de aquellos que algún día fueron a la antigua estación del ferrocarril.
Por ya no comentar que el edificio se inauguró 4 años después de la fecha prevista. En junio del 99 cuando empezaron los trabajos preparatorios, el objetivo final era que la Casa da Música abriera las puertas en diciembre del 2001, a tiempo para coincidir con la clausura de la Capital Europea de la Cultura. Acabó por ser inaugurada en abril del 2005, aunque los trabajos fueron formalmente finalizados en mayo del año siguiente.

Imagen del interior da Casa da Música
Son por todos estos motivos expuestos que sí, le damos la razón al holandés; el edificio es un grande meteorito. Un meteorito en mayúsculas, caído de la nada, destruyendo aquello que tenia inmediatamente debajo. Descontextualizado a nível social, económico, político, CULTURAL.


Alzados
La Casa da Musica do Porto considerada por Ouroussoff como la grande obra de arquitectura moderna europea. Todos diran a ritmo de bomo y platillo; NUEVA CENTRALIDAD. Llenandose la boca de orgullo con ello. Pesaran las mentes de los grandes señores gordos, temblad portugueses bajitos i bigotudos, que aquí va a caer nuestro grande meteorito para sanear vuestra ciudad infecta! Al servicio de grandes plazas  y avenidas de tamaños desorbitados.
Y cuando les preguntemos:
-       Pero… y la escala?
-       “Bahhh” -pensaran los señores gordos con maletín y corbata- este es un término arcaico! Nosotros ya nos encargaremos de que la escala humana se adapte a la megalomanía de nuestro proyecto. Y sino lo hace, problema vuestro… ingnorantes! Teneis un grande meteorito, que más queréis?

Con todos los respetos y relacionándolo con Barcelona, considero que en nuestra ciudad también ha llovido bastante. Sufriendo aún de forma más desmesurada un par tormentas de meteoritos importantes.

Maqueta virtual del proyecto de la Plaza Europa




Edificios del 22@

ENCUENTROS. Ciutat Vella + Centro do Porto

ENCUENTROS

Sufría un tipo de obsesión estraña por las esquinas...




A modo de explorador enfermizo deambulaba por la ciudad esperando el encuentro. Allí dónde empezaba a agotarse la numeración de una calle para encontrarse con la otra, él ja empezaba a darse prisa. 

A veces cuando andaba acompañado, había de disimular, no fuera que lo tomaran por loco. A él, un hombre serio y socialmente respetado.
Pero, hay cosas que no se pueden esconder. Su gente más allegada en el fondo conocían su verdadera esencia. La suya, la de un verdadero apasionado del enigma, del placer de los descubrimientos.


Adoraba recorrer mundo, en la búsqueda del tesoro perdido. Andar por los lugares más intrépidos del planeta. Cada cruz en el mapa era una soplo de oxigeno para sus pulmones, y, así fue haciéndose mayor. Hasta como toda persona adulta, sentar cabeza y convertirse en una persona sensata y con un gran sentido de la responsabilidad. Así lo hizo; hoy día era un abogado digno y de cierta reputación.

Había conseguido saciar sus ansias de Jacks Costeau con grandes excursiones nocturnas por su ciudad. Recorriendo las calles más extrañas que encontraba en su camino. De esta forma vencía el sedentarismo a partir de cada nueva crucecita que marcaba en el plano de Barcelona. Para cada nueva calle que encontraba se sumaba una victoria en su cursa hacía lo inaudito.

Por este motivo adoraba las esquinas, porque le generaban la adrenalina suficiente de lo inexplorado.  –“¿Conseguiría descubrir un nuevo nombre en la placa del final de aquel callejón? O mejor, sería un lugar sin nomenclatura, totalmente yermo?
Adoraba Ciutat Vella. Dentro de la retícula perfecta que unificaba su ciudad, existía un centro en el corazón de Barcelona con una estructura totalmente laberíntica. Un lugar donde perderse. Andando por la calle de’n Robador, de les Carretes, de l’Aurora, Banys Nous, Sant Honrat… se imaginaba centenares de histories apasionadas. Conservando en la retina todo tipo de instantáneas. Conocía cada cruce de memoria, pero en aquella trama siempre ocurrían cosas diferentes, totalmente surrealistas.
Plano Barcelona de medianos del sXVII
Era fácil entontrartelo en el Fosar de les Moreres. Le encantaba pasarse noches enteras allí, tumbado en la pendiente del suelo, recreaba escenarios pasados, y de esta forma sentía que se reunia con sus antepasados caídos durante el asedio de Barcelona
 de 1714. Viajaba atrás en el tiempo enmarcándose en la Guerra de Sucesión Española.. Parecía que conseguía oír las tropas de FelipeV entrando por la ciudad. Se estremecía sólo de pensarlo. Entonces abría los ojos en un intento desesperado de reencontrarse con el presente.
Imagen histórica del Fosar de les Moreres

Veía un cielo oscuro, en el que no brillaban las estrellas por la contaminación lumínica. Sentía el calor de la cerámica rojiza que desprendía el calor acumulado durante el día. Precisamente fue en 1821 cuando pavimentaron la plaza con la urbanización de cementerios parroquiales. La escenografía de su alrededor no era menos impactante. Los bares en el perímetro de la plaza contrastaban con las piedras centenarias de Santa Maria del Mar.


De noche parecía que tomaban vida propia, la vida de cada persona que participó en construcción del templo. Dicen que todo el barrio de la Rivera participó activamente, entre los cuales descargadores del muelle, o bastaixos de Rivera. Cincuenta años, todo un barrio, involucrado en aquella magnífica obra de arquitectura ( 1329 y 1383)

Imagen actual del Fosar de les Moreres con Santa Maria del Mar de fondo


Contemplaba aquella iglesia gótica completamente fascinado. Le parecía mágico el engaño que transmitía la fachada vista des del exterior, constrastado en el interior con la ligereza y luz de la nave central…


Interior Santa Maria del Mar
Llegado a éste punto de disertación se sacudía el polvo del traje, daba un último vistazo a la plaza y de camino para casa se repetía una vez tras otra “El fossar de les Moreres no s'hi enterra cap traïdor, fins perdent nostres banderes serà l'urna de l'honor”. Nuestros antepasados deberían ser unos grandes idealistas, pensaba.



No obstante había días en los que ya cualquier recorrido le parecía totalmente automatizado. Del gabinete a casa, y de casa al gabinete. No había margen para la improvisación, para las nuevas descubiertas. Se consumía por dentro aniquilando los sueños. Cada vez le resultaba más difícil sorprenderse. Se estaba empezando a aburrir en la ciudad.

Fue en aquel entonces cuadno des del gabinete le propusiero un traslado a la delegación que tenían en Porto. Os podéis imaginar qual fue su reacción. Y es que si Ryainair cobrará por emociones y no por equipaje, su billete habría sido el más caro del mundo.
La primera vez que pisó las calzadas portuguesas por poco se muere de la emoción, allí en medio de la Avenida dos Aliados. Aquellas calles empinadas seguro que llevaban a sitios impracticables, completamente ásperos y estériles! Allí tenía trabajo, y para rato!
Empezó por subir por la rua 31 de Janeiro, com la lengua fuera, saboreando todas las sensaciones. Continuo por Santa Catarina hasta llegar a Praça da Batalha, bajando por la rua da Alegria. Gestionó todo el oxigeno del que disponía en sus pulmones a sus 50 años y subio hasta la Zé (catedral) para culminar en el puente deLuis I. Con aquella panorámica de la ciudad sintió que estaba a punto de llorar. Que vergüenza, a su edad!
Vista de Porto des del puente LuisI

El primer día se fue a dormir a las 5 de la mañana, con las suelas de los mocasines completamente limadas. Por sorpresa fue incapaz de encontrar su casa. Tenía un afinado sentido de la orientación. Esto era buena señal!
Bajando por la rua dos Mártires da Pátria se dio finalmente por vencido.
Se aproximó a un sintecho que andaba completmente ebrio. Casi como él, borracho de emociones. Cogió un cartón se tumbó al ladito del tal Joao, Zé para los amigos. Todo un poeta. 
Mañana por la mañana se levantó de un golpe, como hacia en las madrugadas del Fosar. Sacudió la americana, se abrochó los mocasines y peinó la "clenxa".


Cogió el maletín y dirigiendóse hacia Trindade acabó a un callejón sin salida. Sintió que ya se podía morir allí mismo, era el hombre más feliz del mundo.



diumenge, 26 de maig del 2013

Es.Col.A do Alto da Fontinha - Montjuïc

Tú crees en los cuentos? Yo por ahora creo que en vez de creer, prefiero vivirlos.

Cuando era pequeña antes de ir a la cama la madre me contaba un cuento. Siempre terminaban con la misma frase "sueña con los angelitos”, un mismo final para historias que transcurrían de forma totalmente diversa. Ahora pensando en ello, el inicio tambíén era el mismo. Tiene algo de preocupante.

El año pasado viví una historia muy bonita. Transcurrió en una montaña no demasiado alta, dónde en vez de un castillo, en lo alto tenía una Escuela, eso sí, uno poco atípica.

Como toda historia pues, empezaremos por el principio.


Había una vez una ciudad que se llamaba Porto. No era ni demasiado grande ni demasiado pequeña. Algunos decían que era muy gris, otros que la veían bien coloreada. Eso si, había dos cosas por las que la ciudad era conocida en todo el país; una, por sus subidas y bajadas; y la otra, por la desigualdad entre sus habitantes.
Allí donde unos veían unas casitas abandonadas donde ganar dinero, otros vivían en sus casitas mientras no había manera de ganar dinero. Allí dónde unos veían inversión, otros vivían la expropiación. Allí cuando unos se frotában las manos soñando en euros, los otros se frotaban las manos para pasar el frío del atlántico sin calefacción.

Gordos y flacos
Eran pues, los habitantes de aquella ciudad de casetas abandonadas, unos personajes extraños. Unos cada vez eran más ricos, cultos y grandes, y los otros por el contrario, más pobres y desinformados. Los primeros sólo hablaban de la Troika y mientras lo hacían en los ojos se les dibujaba una moneda de euro, los segundos apenas conseguían seguir las medidas de austeridad dictadas ... (Por quién decían los telediarios?). Los habitantes delgados cada vez tenían la piel más gris, como las paredes de su casa, como sus vidas. Caminaban mirando al suelo para no ver la larga subida que les faltaba para llegar a casa. Cada día el mismo camino, pero cada vez se les hacía más largo, más cuesta arriba.

Ubicación do Alto da Fontinha 
Cartel en apoyo a la Es.col.A

Fué en aquel entonces, en el montículo más alto y más pobre de la ciudad, el Alto de Fontinha, pasó algo raro. 

Hacía días que se sentían
voces, entre los vecinos, no pasaban de ser más que unos rumores. Unas cosquillas que despertaban las sonrisas de los pequeños.


Poco a poco, la noticia se fue esparciendo y los primeros curiosos ya se dejaron ver por la zona. Realmente lo que encontraron los dejó del todo fascinados. La antigua Escuela del barrio, ya desde hacía años abandonada, se había convertido en ... un nosequé curioso, de todos colores, dónde pasaban simultáneamente muchas cosas diferentes. 

Batucada en el patio da Es.Col.A
A medida que entraban por la puerta se encontraban con el antiguo patio, pero ahora lleno de bicicletas gigantes de dos, tres, cuatro ruedas; baterías siendo tocadas por los más pequeños; unos que saltaban a la comba. De todas las procedencias y edades. Poco a poco se acercaban, siguiendo los olores mágicos, de frutas y guisos elaborados por cocineros de cualquier rincón del mundo. El uno preparaba un cuscús mientras el otro cocinaba un babaganoush.
Acto de pintura concertada na rua en favor da Es.Col.A

 

En los pisos superiores se daban paralelamente aulas de refuerzo para los pequeños del barrio, se hacía teatro, danza, música. Todos corrían cantando y saltando por los pasillos de aquella escuela tan singular. Era conocida como la Es.Col.A, Espacio Colectivo y Autogestionado.

Aquel, era un lugar extraño, a pesar de estar en la montaña más alta, cada vez se acercaba más gente y con más ilusión subían hasta la cima. 


Desalojo de Es.Col.A por los senyores de los Gordos
Pronto estas noticias llegaron a los señores gordos y por primera vez no estuvieron tan contentos.

Los señores Gordos llamaron a la puerta de sus mejores caballeros y con pocos días resolvieron su problema. Ahora bien, hay que decir antes de terminar la historia, que la resistencia que encontraron en el Es.col.A del Alto da Fontinha no fué poca.



Reocupación da Es.Col.A el 25 de abril el 2012


El cuento termina como todos;


Soñando con los angelitos para no tener pesadillas antes de ir a la cama. 


Buenas noches.







dimarts, 12 de febrer del 2013

Porto


PORTO

-"Calzate unos buenos zapatos". Éste sería un buen consejo para darle a alguien que pisa Porto por primera vez.

Y es que si existe un elemento que caracteriza la imagen de la ciudad éste es la topografía.
Estrechas y empinadas calles tratan de fijarse al suelo como buenamente pueden, configurando una estructura de viario ajerárquica y de crecimiento totalmente ácrata. 
Las diferentes ruas se entrecruzan las unas con las otras, dibujando el mapa del caos dónde el angulo recto por definición desaparece. 

Las edificaciones también participan de esta amalgama de desorden unitario. Casas verdes, azules, rojas... con ropa amarillenta tendida de las ventanas. 
Ahora bien, todas ellas dialogan en la cubierta, dónde des del puente de Joao IV, los tejados a dos aguas dibujan una postal a base de ocres y marrones.

Azulejos de mil-y-un motivos; estrellas, soles o áncoras que saludan a los barcos que navegan por la desembocadura del Douro. 
Unas embarcaciones que hoy en día ya no cargan bacalao, sino turistas ryanair, todos a punto para inmortalizar el viejo pescador sentado a la orilla de la Ribeira. De él, proviene el apodo de tripeiros, de él y de tantos otros habitantes de Porto conocedores de la verdadera esencia del pescado, allí dónde se encuentran todas las verdades. En las entrañas, en las tripas, probablemente como en la mayor parte de ciudades.